“Por fin pudimos hablar cara a cara”, expresó Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), uno de los cuatro representantes de productores rurales que se reunieron con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada para comenzar a delinear una salida para el conflicto entre ambas partes que comenzó como consecuencia de la suba de las retenciones a las exportaciones de granos.
Según los miembros de las entidades rurales, la reunión que duró casi tres horas “ha sido políticamente positiva” y “no se trataron temas puntuales”. También manifestaron su satisfacción porque “pudimos acordar que hace falta otra política agropecuaria en la República Argentina”.
El contenido político de la reunión estaba previsto, ya que la cabeza del Poder Ejecutivo se sentó este mediodía a la mesa de diálogo con el campo sin la presencia de ningún funcionario técnico: no estuvieron presentes ni el ministro de Economía, Martín Lousteau; ni el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; ni el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza. La Presidenta sólo estuvo acompañada por el jefe de Gabinete de ministros, Alberto Fernández, a quién “designó como máximo responsable” para convocar a nuevamente a los productores rurales.
“Afortunadamente tuvimos la oportunidad de hablar y expresarle la necesidad de estar integrados a una política del Gobierno”, dijo Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina, quien admitió que "siguen habiendo diferencias", pero notó a la Presidenta "muy interiorizada con el tema".
Más allá del intercambio de elogios y el tono conciliador de los ruralistas, los "temas puntuales" serán discutidos en “comisiones técnicas que se inician el próximo lunes”, según anunció el titular de Confederaciones Rurales, Mario Llambías.
Respecto del tema de las retenciones a las exportaciones, se evaluó junto a la Presidenta “que deben existir reintegros de las retenciones a los productores más chicos”, explicó Buzzi.
Ctirica
Según los miembros de las entidades rurales, la reunión que duró casi tres horas “ha sido políticamente positiva” y “no se trataron temas puntuales”. También manifestaron su satisfacción porque “pudimos acordar que hace falta otra política agropecuaria en la República Argentina”.
El contenido político de la reunión estaba previsto, ya que la cabeza del Poder Ejecutivo se sentó este mediodía a la mesa de diálogo con el campo sin la presencia de ningún funcionario técnico: no estuvieron presentes ni el ministro de Economía, Martín Lousteau; ni el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; ni el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza. La Presidenta sólo estuvo acompañada por el jefe de Gabinete de ministros, Alberto Fernández, a quién “designó como máximo responsable” para convocar a nuevamente a los productores rurales.
“Afortunadamente tuvimos la oportunidad de hablar y expresarle la necesidad de estar integrados a una política del Gobierno”, dijo Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina, quien admitió que "siguen habiendo diferencias", pero notó a la Presidenta "muy interiorizada con el tema".
Más allá del intercambio de elogios y el tono conciliador de los ruralistas, los "temas puntuales" serán discutidos en “comisiones técnicas que se inician el próximo lunes”, según anunció el titular de Confederaciones Rurales, Mario Llambías.
Respecto del tema de las retenciones a las exportaciones, se evaluó junto a la Presidenta “que deben existir reintegros de las retenciones a los productores más chicos”, explicó Buzzi.
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