A horas de retirarse del servicio activo en el Poder Judicial, Mendoza dialogó con este medio y trazó un balance sobre los temas que más le preocupan: minoridad, cárceles, violencia.
-¿Cómo ha sido su paso por la justicia?
Estoy desde 1.994. Mire, justamente en los primeros días de julio hicimos una reunión con todos los defensores para analizar distintos temas y ver en qué cosas se avanzó. Cuando uno mira para atrás la defensa en nuestra provincia estaba postergada y casi no existía. Si bien no estamos tan mal, la defensa sigue estando postergada comparándola con el Ministerio Público Fiscal. No estamos en igualdad de condiciones porque hay diferencias de jerarquía, de sueldo, los fiscales tienen fiscales de segunda instancia y los defensores no.
-¿Porqué se da esta situación?
Son resabios de una sociedad autoritaria. A la sociedad autoritaria no el interesa tanto la verdad, el sistema en sí. Y la Constitución ahora, pese a la reforma lo mantiene porque se ratifica la separación de los dos ministerios públicos pero no se cumple con lo que establece la Constitución nacional. El artículo 120 de la Constitución Nacional dice que el Ministerio Público debe ser independiente, autónomo y autárquico pero Entre Ríos sólo toma ‘autónomo’. Si no toma el ‘independiente’ usted nunca va a tener garantizado que habrá dos contendientes que pujen por encontrar la verdad y el juez sea un árbitro distante, que es a su vez la garantía. Por eso, cuando se habla de los garantismos son reacciones a estas arbitrariedades.
-En la sociedad está instalado que hay un exceso de garantismo… no lo que usted señala…
Está mal dicho porque no se puede decir que un sistema sea garantista. Lo contrario sería no garantismo. Yo creo que el sistema aún no se ha podido desprender de esos resabios autoritarios, por eso este mote que se le pone de garantismo no hace otra cosa que golpearle los tobillos a un jugador de fútbol para que no haga goles. Porque si no hay independencia hay arbitrariedad y se resuelve desde otro lugar. Los contrapesos, son fundamentales y lamentablemente la balanza nace inclinada.
-¿La culpa la tiene el sistema penal entonces?
No, el sistema penal es el producto de una concepción. Si se pregunta si crecieron los delitos de abuso sexual y va a las estadísticas seguramente lo ratificará. Pero, no habría que preguntarse en qué marco se ha producido esto?. Si prende la televisión fíjese cuáles son los programas que tienen más rating. Es como si a un gato, después que le enseñó que no se debe comer, le pasa un pescado por la nariz. Eso se aprende en la escuela, en una escuela que está en fuga, con altos índices de deserción. Yo pregunto, ¿cómo se hace para incorporar los frenos inhibitorios? ¿Cómo una persona tiene autocontrol frente a esa oferta?.
Hicimos un intercambio con Francia y España sobre justicia de menores y sistema penal y algo nos llamó la atención: no hay delitos con armas de fuego. ¿Porqué?. Porque el estado, que es de quien dependen las armas, controla. Cuando se dice vamos a agravar los delitos que se cometen con armas en realidad se está reconociendo el propio pecado. ¿Y no pasó con Ríos, el del tiroteo en Cabildo y Juramento en Buenos Aires que tenía la habilitación de capacidad para portar armas firmada por un ginecólogo?. Este es el sistema que tenemos. Si usted quiere seguir con este juego entonces pongamos una ruleta en cada comisaría, y que así se resuelva o no la libertad de cada ciudadano.
-Usted habla de un contexto, entonces ¿cuál es la obligación del estado?
Hace unos años, cuando asumió Alterini, habló de la necesidad de revisar el contrato social, pero no tuvo eco. Se supone que todos los vecinos decidimos vivir en un conglomerado civilizado, para lo cual renunciamos a un montón de libertades. Esa denuncia es una prestación que hago a favor del todo, que representa el estado. Del otro lado me tienen que cumplir con otras prestaciones. Hoy usted se pone a recorrer cualquier renglón de cualquier tema y es imposible no encontrar algo de impunidad, de corrupción o de quebrantamiento de la ley. Y lo más grave es que la gente lo naturalizó y justificó.
Con la droga es el ejemplo más claro. La gente naturaliza que fulano de tal de aquel barrio pueda vivir vendiendo droga. Van los chicos en bicicleta o en moto como si fuera un delivery y la droga está a la altura del cigarrillo o el alcohol.
-Habla de un replanteo del contrato social pero ¿hay conciencia en el nivel dirigencial de esto o sólo se buscan parches?
Mire, Jorge, he andado en política y la conozco de adentro. Los partidos políticos y ya se veía en 1.982, son meros administradores del acto electoral. El político que no tiene un cargo en el gobierno no tiene poder. Por eso la primera pelea es la de la supervivencia, y todo se canaliza en eso. Es como una ruta que tiene dos banquinas con un solo andarivel. De un lado está la tapa de los diarios y del otro la agenda electoral. Si no logro mantener la urna llena perdí el poder y sin poder no soy nadie. En ese esquema la conducción es muy difícil.
-Hay experiencias exitosas sobre el tratamiento de la minoridad, ¿porqué no se pueden trasladar a la Argentina?.
Es que hay experiencias exitosas hasta en Perú, en Tailandia, etc, no sólo en los países más desarrollados. Ojo que la penalización o el castigo también sirven pero hay miles de formas de penalizar. Aunque fíjese que el Código Penal le dice que el homicidio tiene una pena que va de los 8 años a la perpetua. ¿Cómo se mide entre 8 y toda la vida?. ¿Es la importancia del hecho solamente, el efecto, el impacto?. Acá tiene mucho que ver la personalidad y esto es algo que muchas veces no se estudia. A mí me tocó un caso de una persona que estaba condenada por violación agravada por el vínculo, que le encontraron un tumor de tal tamaño que los forenses de la Corte Suprema dijeron que inimputable. Usted no podría condenar a una persona si no tiene un diagnóstico serio hecho por psiquiatras. Tiene que saber si es paranoico, si tiene una enfermedad psiquiátrica porque entonces la pena es distinta del que entiende la criminalidad del acto y tiene autocontrol.
También se necesita un sistema carcelario que trabaje en serio. Nos ha tocado y lo hemos denunciado, casos en los que el mismo condenado avisa, durante la audiencia, que es adicto. ‘Consumo cocaína’ dicen. La encierran, a los cuatro o cinco años que es cuando debiera gozar de los primeros beneficios, los profesionales afirman que no lo autorizarán hasta que no haga tratamiento de las adicciones. Pero si estuvo encerrado cuatro años. ¿Qué consumió?. ¿Cómo se explica?. A ese preso lo que le están enseñando es que esto es una comedia, una farsa. ¿Cómo hace esa persona para internalizar el arrepentimiento, la resocialización, la vida familiar?. Estas son cosas que hay que revisar.
-¿Para usted es clave la incorporación de tecnología?
Va a encontrar psiquiatras dentro del ámbito judicial pero son de los equipos de violencia familiar. Recién han empezado a designar. Si se quiere hacer un sistema en serio, transparente y no arbitrario, hay que dar los elementos. Si se quiere que la policía investigue hay que darle tecnología, capacitación y un buen nivel de remuneración.
Jorge Barroetaveña
Reforma de la Constitución. «He criticado la reforma del Ministerio Público, porque es central que no le den independencia. Usted no puede tener una contienda independiente, transparente, libre, suelta. Seguramente se van a cumplir con todos los pasos formales, un fiscal, un defensor, etc, y al final habrá sentencia pero no se le podrá pedir que sea justa. Esta será justa sólo si encuentra la verdad y esta se garantiza en una pelea con contendientes que tengan las mismas armas».
Caso Carboni: dos recursos pendientes
Según contó Mendoza, él mismo recibió a los padres de Nicolás Carboni, asesinado en abril de 2.004 en Gualeguay. Sobre esta causa afirmó que «en el primer tramo algunos de los imputados fueron atendidos por defensores públicos. En consecuencia cuando se plantean los recursos los tuve que sostener yo ante el Superior Tribunal. A ese recurso no se le hizo lugar pese a que habíamos señalado algunas deficiencias serias. Fue a la Corte y la Defensoría General agregó otros elementos, algunos de los cuales son, diría yo, letales a la sobrevivencia de la causa. La Corte acoge el recurso y manda a tratar nuevamente la Casación». Mendoza explicó que «se abre la Casación con un tribunal distinto y este pergeña o resuelve como solución anular todo, tanto el juicio como la sentencia. Esa sentencia fue recurrida por los condenados y se hizo aparte el juicio. Entonces hay un recurso en la Corte contra aquella sentencia que anuló todo, que no se ha resuelto, y por otro lado se hizo el juicio aquí, marcándose yerros por parte de la defensa y también se fue en casación».
«En España ya están de vuelta con algunas cosas, por ejemplo en la violencia que los hijos ejercen sobre los padres. Ante esto han puesto equipos interdisciplinarios para resolver los conflictos entre los chicos y los docentes, los chicos y sus padres y entre los padres y los docentes. También en Francia hay un criterio similar. Quizás a usted no le da la plata para hacer todo pero se pueden hacer cosas bastante parecidas con lo mismo que está gastando hoy».
Gualeguay al Día
-¿Cómo ha sido su paso por la justicia?
Estoy desde 1.994. Mire, justamente en los primeros días de julio hicimos una reunión con todos los defensores para analizar distintos temas y ver en qué cosas se avanzó. Cuando uno mira para atrás la defensa en nuestra provincia estaba postergada y casi no existía. Si bien no estamos tan mal, la defensa sigue estando postergada comparándola con el Ministerio Público Fiscal. No estamos en igualdad de condiciones porque hay diferencias de jerarquía, de sueldo, los fiscales tienen fiscales de segunda instancia y los defensores no.
-¿Porqué se da esta situación?
Son resabios de una sociedad autoritaria. A la sociedad autoritaria no el interesa tanto la verdad, el sistema en sí. Y la Constitución ahora, pese a la reforma lo mantiene porque se ratifica la separación de los dos ministerios públicos pero no se cumple con lo que establece la Constitución nacional. El artículo 120 de la Constitución Nacional dice que el Ministerio Público debe ser independiente, autónomo y autárquico pero Entre Ríos sólo toma ‘autónomo’. Si no toma el ‘independiente’ usted nunca va a tener garantizado que habrá dos contendientes que pujen por encontrar la verdad y el juez sea un árbitro distante, que es a su vez la garantía. Por eso, cuando se habla de los garantismos son reacciones a estas arbitrariedades.
-En la sociedad está instalado que hay un exceso de garantismo… no lo que usted señala…
Está mal dicho porque no se puede decir que un sistema sea garantista. Lo contrario sería no garantismo. Yo creo que el sistema aún no se ha podido desprender de esos resabios autoritarios, por eso este mote que se le pone de garantismo no hace otra cosa que golpearle los tobillos a un jugador de fútbol para que no haga goles. Porque si no hay independencia hay arbitrariedad y se resuelve desde otro lugar. Los contrapesos, son fundamentales y lamentablemente la balanza nace inclinada.
-¿La culpa la tiene el sistema penal entonces?
No, el sistema penal es el producto de una concepción. Si se pregunta si crecieron los delitos de abuso sexual y va a las estadísticas seguramente lo ratificará. Pero, no habría que preguntarse en qué marco se ha producido esto?. Si prende la televisión fíjese cuáles son los programas que tienen más rating. Es como si a un gato, después que le enseñó que no se debe comer, le pasa un pescado por la nariz. Eso se aprende en la escuela, en una escuela que está en fuga, con altos índices de deserción. Yo pregunto, ¿cómo se hace para incorporar los frenos inhibitorios? ¿Cómo una persona tiene autocontrol frente a esa oferta?.
Hicimos un intercambio con Francia y España sobre justicia de menores y sistema penal y algo nos llamó la atención: no hay delitos con armas de fuego. ¿Porqué?. Porque el estado, que es de quien dependen las armas, controla. Cuando se dice vamos a agravar los delitos que se cometen con armas en realidad se está reconociendo el propio pecado. ¿Y no pasó con Ríos, el del tiroteo en Cabildo y Juramento en Buenos Aires que tenía la habilitación de capacidad para portar armas firmada por un ginecólogo?. Este es el sistema que tenemos. Si usted quiere seguir con este juego entonces pongamos una ruleta en cada comisaría, y que así se resuelva o no la libertad de cada ciudadano.
-Usted habla de un contexto, entonces ¿cuál es la obligación del estado?
Hace unos años, cuando asumió Alterini, habló de la necesidad de revisar el contrato social, pero no tuvo eco. Se supone que todos los vecinos decidimos vivir en un conglomerado civilizado, para lo cual renunciamos a un montón de libertades. Esa denuncia es una prestación que hago a favor del todo, que representa el estado. Del otro lado me tienen que cumplir con otras prestaciones. Hoy usted se pone a recorrer cualquier renglón de cualquier tema y es imposible no encontrar algo de impunidad, de corrupción o de quebrantamiento de la ley. Y lo más grave es que la gente lo naturalizó y justificó.
Con la droga es el ejemplo más claro. La gente naturaliza que fulano de tal de aquel barrio pueda vivir vendiendo droga. Van los chicos en bicicleta o en moto como si fuera un delivery y la droga está a la altura del cigarrillo o el alcohol.
-Habla de un replanteo del contrato social pero ¿hay conciencia en el nivel dirigencial de esto o sólo se buscan parches?
Mire, Jorge, he andado en política y la conozco de adentro. Los partidos políticos y ya se veía en 1.982, son meros administradores del acto electoral. El político que no tiene un cargo en el gobierno no tiene poder. Por eso la primera pelea es la de la supervivencia, y todo se canaliza en eso. Es como una ruta que tiene dos banquinas con un solo andarivel. De un lado está la tapa de los diarios y del otro la agenda electoral. Si no logro mantener la urna llena perdí el poder y sin poder no soy nadie. En ese esquema la conducción es muy difícil.
-Hay experiencias exitosas sobre el tratamiento de la minoridad, ¿porqué no se pueden trasladar a la Argentina?.
Es que hay experiencias exitosas hasta en Perú, en Tailandia, etc, no sólo en los países más desarrollados. Ojo que la penalización o el castigo también sirven pero hay miles de formas de penalizar. Aunque fíjese que el Código Penal le dice que el homicidio tiene una pena que va de los 8 años a la perpetua. ¿Cómo se mide entre 8 y toda la vida?. ¿Es la importancia del hecho solamente, el efecto, el impacto?. Acá tiene mucho que ver la personalidad y esto es algo que muchas veces no se estudia. A mí me tocó un caso de una persona que estaba condenada por violación agravada por el vínculo, que le encontraron un tumor de tal tamaño que los forenses de la Corte Suprema dijeron que inimputable. Usted no podría condenar a una persona si no tiene un diagnóstico serio hecho por psiquiatras. Tiene que saber si es paranoico, si tiene una enfermedad psiquiátrica porque entonces la pena es distinta del que entiende la criminalidad del acto y tiene autocontrol.
También se necesita un sistema carcelario que trabaje en serio. Nos ha tocado y lo hemos denunciado, casos en los que el mismo condenado avisa, durante la audiencia, que es adicto. ‘Consumo cocaína’ dicen. La encierran, a los cuatro o cinco años que es cuando debiera gozar de los primeros beneficios, los profesionales afirman que no lo autorizarán hasta que no haga tratamiento de las adicciones. Pero si estuvo encerrado cuatro años. ¿Qué consumió?. ¿Cómo se explica?. A ese preso lo que le están enseñando es que esto es una comedia, una farsa. ¿Cómo hace esa persona para internalizar el arrepentimiento, la resocialización, la vida familiar?. Estas son cosas que hay que revisar.
-¿Para usted es clave la incorporación de tecnología?
Va a encontrar psiquiatras dentro del ámbito judicial pero son de los equipos de violencia familiar. Recién han empezado a designar. Si se quiere hacer un sistema en serio, transparente y no arbitrario, hay que dar los elementos. Si se quiere que la policía investigue hay que darle tecnología, capacitación y un buen nivel de remuneración.
Jorge Barroetaveña
Reforma de la Constitución. «He criticado la reforma del Ministerio Público, porque es central que no le den independencia. Usted no puede tener una contienda independiente, transparente, libre, suelta. Seguramente se van a cumplir con todos los pasos formales, un fiscal, un defensor, etc, y al final habrá sentencia pero no se le podrá pedir que sea justa. Esta será justa sólo si encuentra la verdad y esta se garantiza en una pelea con contendientes que tengan las mismas armas».
Caso Carboni: dos recursos pendientes
Según contó Mendoza, él mismo recibió a los padres de Nicolás Carboni, asesinado en abril de 2.004 en Gualeguay. Sobre esta causa afirmó que «en el primer tramo algunos de los imputados fueron atendidos por defensores públicos. En consecuencia cuando se plantean los recursos los tuve que sostener yo ante el Superior Tribunal. A ese recurso no se le hizo lugar pese a que habíamos señalado algunas deficiencias serias. Fue a la Corte y la Defensoría General agregó otros elementos, algunos de los cuales son, diría yo, letales a la sobrevivencia de la causa. La Corte acoge el recurso y manda a tratar nuevamente la Casación». Mendoza explicó que «se abre la Casación con un tribunal distinto y este pergeña o resuelve como solución anular todo, tanto el juicio como la sentencia. Esa sentencia fue recurrida por los condenados y se hizo aparte el juicio. Entonces hay un recurso en la Corte contra aquella sentencia que anuló todo, que no se ha resuelto, y por otro lado se hizo el juicio aquí, marcándose yerros por parte de la defensa y también se fue en casación».
«En España ya están de vuelta con algunas cosas, por ejemplo en la violencia que los hijos ejercen sobre los padres. Ante esto han puesto equipos interdisciplinarios para resolver los conflictos entre los chicos y los docentes, los chicos y sus padres y entre los padres y los docentes. También en Francia hay un criterio similar. Quizás a usted no le da la plata para hacer todo pero se pueden hacer cosas bastante parecidas con lo mismo que está gastando hoy».
Gualeguay al Día