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sábado, 9 de agosto de 2008

Derrota de Los Pumas


A LA PILETA. Nicolás Vergallo hace un pase ante la marca del sudafricano Luke Watson. (EFE)

En el mismo lugar donde se empezó a forjar la historia Puma, el seleccionado de Santiago Phelan tenía la oportunidad de jugar contra Sudáfrica, el mejor equipo del mundo y verdugo en las semifinales del Mundial de Francia. El Ellis Park, ahora Coca Cola Stadium, fue el escenario en el que Argentina en 1965 dio el primer batacazo frente a los Junior Springboks que hizo que todas las miradas apunten hacia esa camiseta celeste y blanca. Hoy, 43 años después, querían repetir la hazaña. Con bajas importantes como Pichot, Hernández y Longo, entre otros, con nuevas reglas impuestas por la International Rugby Board, y con la mayoría de los jugadores en plena pretemporada, Los Pumas chocaban contra un conjunto en competencia y con el agregado de que este partido era en conmemoración de los 90 años de Nelson Mandela. Condimentos, sobraban.

Como en el debut mundialista ante Francia, en el minuto inicial se vio la concentración con la que entraron los comandados por el Tati. Rápido forzaron un penal y Felipe Contepomi, sucesor de Pichot en la capitanía, aprovechó para abrir el marcador. La defensa continuó férrea, con excelentes tackles y pelotas recuperadas. Otra infracción y el Mellizo estiró las diferencias. A los 8, los locales se veían sorprendidos por el planteo agresivo de Los Pumas. Esos dos golpes lo despertaron a Sudáfrica, que con una avivada de Butch James al abrir rápido un penal lo dejó a centímetros de la línea de in goal al debutante Jongi Nokwe. Ahí, apareció de nuevo la defensa Puma. Resistieron los embates sudafricanos y, otra vez, consiguieron arrebatarles la pelota.

Hasta ese momento era el encuentro perfecto para Argentina. Sin dominar el juego, tenía control de la situación. Pedro Ledesma, que estaba en la cancha con su hermano Mario por primera vez, debió salir por un problema en la rodilla.

Los dirigidos por Peter de Villiers, a diferencia de aquella semifinal, cometían sucesivos errores de manejo. El problema era que Argentina no traducía esas fallas en tries, sino sólo en penales. Contepomi llevó el marcador a 9-0. Otra pelota recuperada casi termina en try de Juan Fernández Lobbe, y luego de varias fases también Roncero quedó al borde del try. Las opciones estaban, pero en sus 22 yardas Sudáfrica no daba ninguna ventaja.

De a poco, el cansancio se empezó a notar en Los Pumas. Era el primer partido después de una dura pretemporada. En cambio, el seleccionado local estaba en pleno Tres Naciones. Se le armó un hueco en el centro de la cancha a Jean de Villiers y no lo dejó pasar. Nadie lo pudo parar y cuando le salió Stortoni habilitó a Jacobs para acercarse en el resultado. Por primera vez fallaron en el tackle y los locales no perdonaron. Antes del final del primer tiempo, otro golpe letal. El veloz Nokwe aguantó un par de tackles y marcó su primer try con la camiseta verde. Lo mejor que le podía pasar a Los Pumas era que terminara esa etapa inicial para recuperar energías, aunque el resultado estaba 14-9 abajo por dos minutos fatales.

En el complemento el objetivo era salir de la misma manera que en el arranque del partido. Pero las piernas pesaban más que al principio. El comienzo fue prometedor, con un buen juego corto con los forwards. Sin embargo, otro mínimo error desembocó en el tercer try de los Springboks. Pelota a las espaldas de Stortoni, la defensa argentina estaba desacomodada y a Spies la pelota le picó perfecta para que apoye. Al igual que en el final del primer tiempo, había muchos espacios para que Sudáfrica ataque. Esa defensa cerrada del comienzo, ya no era la misma. Y los locales se aprovechaban. La velocidad de Pietersen y la viveza de Du Preez, sumaron dos tries más para la cuenta de los de verde. James siguió infalible con el pie. El entrenador Phelan apostó a los cambios para ver si podía frenar la escalada sudafricana. Entraron Galindo, Lozada y Carballo.

Por algunos minutos, Argentina consiguió mantener lejos de su campo al rival. Controlaron la pelota con los gordos, aunque era imposible penetrar por ahí. La más clara fue una pelota jugada para afuera con un pase largo de Contepomi que alcanzó a tocar con el pie Ledesma, y Núñez Piossek no llegó por milímetros al in goal. Y si Los Pumas no conseguían concretar sus chances, Sudáfrica era todo lo contrario. Jacobs volvió a cortar por el centro y le dejó servido el try a Van Niekerk. Dos minutos después, un pasamanos de lado a lado concluyó con otro try de Van Niekerk. El final fue con la misma sintonía, con dos tries más: uno de Du Plessis y otro de Pietersen. Los últimos minutos se jugaron en campo local y los de celeste y blanco dejaron el alma para, por lo menos, conquistar un try. Lo tuvo Leguizamón y se le cayó antes de apoyar.

Se sabía que no era el mejor momento para verse las caras con Sudáfrica. El entrenador y los jugadores argentinos no quisieron poner excusas en la previa, aunque estaba claro que era muy difícil este compromiso. Esos primeros treinta minutos hicieron ilusionar a todos y asustó a más de un hincha en el ex Ellis Park. Jugaron contra el mejor equipo del mundo y perdieron por un abultado 63-7. En condiciones normales, seguramente sería otra la historia.

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