Texto enviado por: Matias Jurisich
Querido Alfredo:
Escribo este e-mail por algunos motivos que tratarede ir desglosando de a poco. Este escrito esta redactado en función a loshechos ocurridos hace pocos minutos cuando pasadas las cuatro de la madrugada,el vicepresidente Julio Cobos (y espero que lo siga siendo desde mañana) votóen contra de la ley que impulsaba las retenciones móviles.
En primer lugar, referirme a usted a través de este medio austero no es más quepor la sencilla razón que no tengo otro medio para comunicarme con usted, yviendo las posibilidades que brinda la tecnología confío que llegue esteescrito a usted, o al menos a alguien de su entorno.
Y la justificación precisa de este correo, es el eterno agradecimiento que ledebemos por haber tomado participación en la protesta agropecuaria, no sólo porprofesar ideas similares a las que tenemos mi familia y yo, sino también porquefue motivación de muchos argentinas/os que tomaron su ejemplo y rompieron laapatía política que tan caracterizados nos tenias desde las útlimas décadas. Yes aquí el punto que más deseo destacar, mas allá que simpatice con sus ideaspolíticas, creo que jugó un rol fundamental ya desde las protestas contraBotnia. Encarnó desde aquel momento un papel que a mi entender, será elrecordado en los tiempos en que los historiadores relaten nuestra historia. Eserol de CAUDILLO, con las características que ello amerita. Una sóla es ladiferencia que veo entre aquellos hombres del siglo XIX y usted, y quesimplemente usted no tiene un ejercito armado. Aunque debo reconocer que muevemulitudes y que si se lo propone puede tener tanta influencia en las masas comoasi lo desee.
Espero no pecar de analista y no caer en el reduccionismo de un pseudo análisispolítico o económico, pero creo pertinente hacerle saber (como ya mucha gentele habrá dicho lo mismo) que mucha gente se animo a reclamar sus problemas, apartir sus decisiones tomadas. Ver a mis padres abrazados a una bandera celestey blanca no es cosa de todos los días, a los padres de otros jóvenes, aabuelas, a nietos, a un centenar de personas que vitorean su nombre en cadaacto del campo, mucho menos. Y creo que mucho tuvo que ver usted en todo esto,mostrando valentia en momentos críticos (como lo fue la detención en la ruta 11 a manos de la Gendarmería) ydignidad cuando pidió disculpas públicamente. Si tan sólo nuestra Presidentatomara algun valor que usted mostró, este conflicto no hubiera atravesado portodo lo vivido y hoy los miles de productores pequeños que hay en el país,gustosamente aportarían su granito de arena para mejorar la situación de todos.
No puedo obviar aquí un detalle (que en mi condición de futuro ComunicadorSocial que pretendo ser) me mantuvo indignado desde el comienzo del conflicto:la protesta encabezada por el sector ruralista NUNCA fue CONTRA lasretenciones, sino por la suba desmedida de estas alícuotas y sin ladiscriminación correcta entre los productores chicos, medianos, grandes ypooles de siembra. Esta referencia es sólo para criticar el papel de los mediosde comunicación que plantearon una postura de SI a las retenciones, NO a lasretenciones.
Por eso sólo quiero agradecer por ser el motor de la ruptura en una Argentinaposmoderna, que gracias a su ejemplo tomo partido y se metió en la discusión,en este debate que parece que a partir de hoy puede encaminarse. Sólo deseo quela democracia deje de ser una mentira y que la vivamos en todo su esplendor,que los problemas se resuelvan desde iniciativas de los representantes y nodesde protestas en cualquiera de sus expresiones.
Para finalizar creo que es el momento de presentarme, soy un joven estudiantede Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario, hijo de padresproducotores rurales (de los mas pequeños) y oriundo de una de las zonas másfértiles de nuestro país, el noroeste bonaerense, más precisamente deAscensión. Pero principalmente soy uno de los millones de de argentinos quepasamos la noche en vela para saber del futuro de nuestro país. Estamos atentosa todo lo que ocurra.
Querido Alfredo:
Escribo este e-mail por algunos motivos que tratarede ir desglosando de a poco. Este escrito esta redactado en función a loshechos ocurridos hace pocos minutos cuando pasadas las cuatro de la madrugada,el vicepresidente Julio Cobos (y espero que lo siga siendo desde mañana) votóen contra de la ley que impulsaba las retenciones móviles.
En primer lugar, referirme a usted a través de este medio austero no es más quepor la sencilla razón que no tengo otro medio para comunicarme con usted, yviendo las posibilidades que brinda la tecnología confío que llegue esteescrito a usted, o al menos a alguien de su entorno.
Y la justificación precisa de este correo, es el eterno agradecimiento que ledebemos por haber tomado participación en la protesta agropecuaria, no sólo porprofesar ideas similares a las que tenemos mi familia y yo, sino también porquefue motivación de muchos argentinas/os que tomaron su ejemplo y rompieron laapatía política que tan caracterizados nos tenias desde las útlimas décadas. Yes aquí el punto que más deseo destacar, mas allá que simpatice con sus ideaspolíticas, creo que jugó un rol fundamental ya desde las protestas contraBotnia. Encarnó desde aquel momento un papel que a mi entender, será elrecordado en los tiempos en que los historiadores relaten nuestra historia. Eserol de CAUDILLO, con las características que ello amerita. Una sóla es ladiferencia que veo entre aquellos hombres del siglo XIX y usted, y quesimplemente usted no tiene un ejercito armado. Aunque debo reconocer que muevemulitudes y que si se lo propone puede tener tanta influencia en las masas comoasi lo desee.
Espero no pecar de analista y no caer en el reduccionismo de un pseudo análisispolítico o económico, pero creo pertinente hacerle saber (como ya mucha gentele habrá dicho lo mismo) que mucha gente se animo a reclamar sus problemas, apartir sus decisiones tomadas. Ver a mis padres abrazados a una bandera celestey blanca no es cosa de todos los días, a los padres de otros jóvenes, aabuelas, a nietos, a un centenar de personas que vitorean su nombre en cadaacto del campo, mucho menos. Y creo que mucho tuvo que ver usted en todo esto,mostrando valentia en momentos críticos (como lo fue la detención en la ruta 11 a manos de la Gendarmería) ydignidad cuando pidió disculpas públicamente. Si tan sólo nuestra Presidentatomara algun valor que usted mostró, este conflicto no hubiera atravesado portodo lo vivido y hoy los miles de productores pequeños que hay en el país,gustosamente aportarían su granito de arena para mejorar la situación de todos.
No puedo obviar aquí un detalle (que en mi condición de futuro ComunicadorSocial que pretendo ser) me mantuvo indignado desde el comienzo del conflicto:la protesta encabezada por el sector ruralista NUNCA fue CONTRA lasretenciones, sino por la suba desmedida de estas alícuotas y sin ladiscriminación correcta entre los productores chicos, medianos, grandes ypooles de siembra. Esta referencia es sólo para criticar el papel de los mediosde comunicación que plantearon una postura de SI a las retenciones, NO a lasretenciones.
Por eso sólo quiero agradecer por ser el motor de la ruptura en una Argentinaposmoderna, que gracias a su ejemplo tomo partido y se metió en la discusión,en este debate que parece que a partir de hoy puede encaminarse. Sólo deseo quela democracia deje de ser una mentira y que la vivamos en todo su esplendor,que los problemas se resuelvan desde iniciativas de los representantes y nodesde protestas en cualquiera de sus expresiones.
Para finalizar creo que es el momento de presentarme, soy un joven estudiantede Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario, hijo de padresproducotores rurales (de los mas pequeños) y oriundo de una de las zonas másfértiles de nuestro país, el noroeste bonaerense, más precisamente deAscensión. Pero principalmente soy uno de los millones de de argentinos quepasamos la noche en vela para saber del futuro de nuestro país. Estamos atentosa todo lo que ocurra.
Afectuosamente.
Matias Jurisich