Ancho de espadas. Riquelme habla por celular durante el reconocimiento que el plantel realizó ayer en el Maracaná. Román llega debilitado por una gastroenteritis. (EFE)
Fortaleza. La que ha demostrado Boca en los últimos ocho partidos jugados en Brasil, en los que no perdió ni una sola vez. Debilidad. Uno de los síntomas de la gastroenteritis, la afección que aqueja a Juan Román Riquelme. Justo cuando Boca necesita lo mejor de su líder, el diez perdió dos días de prácticas y parte de su fuerza.
"Está mejor, pero aún está débil", dijo el médico del plantel, José María Veiga. Esta noche, a las 21.50, Román deberá empujar a Boca a un triunfo frente a Fluminense en el Maracaná para llegar a la final de la Copa Libertadores.
La última práctica del campeón vigente antes de tomar el avión rumbo a Brasil mostró a Riquelme recuperado, corriendo alrededor de la cancha pero sin participar del picado. Afección intestinal o no, esta noche va a llevar la diez de Boca; la duda del mediocampo es otra: probablemente Fabián Vargas ocupe el lugar de Cristian Chávez al lado de Román. Atrás, Hugo Ibarra –que participó del fútbol informal ayer y no sintió dolor– entraría por Cristian Maidana.
Los números de Boca contra equipos brasileños son fantásticos: jugó 32 partidos, ganó 15, empató 9 y perdió 8. Hasta como visitante Boca tiene ventaja: jugó 15 veces, ganó 6, empató 4 y perdió 5. Desde 1994, cuando cayó 2 a 1 con Cruzeiro, Boca nunca trajo una derrota de Brasil.
Contra Fluminense, hay un único antecedente, el de la cancha de Racing, hace una semana; fue una igualdad 2 a 2 que obliga al xeneize a ganar o empatar en más de dos goles para pasar de ronda. Otra variante es ésta: obviamente un triunfo, o un empate en cero, o un 1 a 1, manda a Fluminense a la final.
Flu nunca había llegado a esta instancia copera y lo toma como algo trascendente. Así lo expresó Luiz Alberto: "Éste es el partido más importante de la historia del club, de los hinchas, de mi carrera".
Boca venció en sus últimos dos encuentros como visitante por Copa Libertadores –a Cruzeiro en Belo Horizonte y a Atlas en Guadalajara– y el DT Renato Gaúcho imagina a los de Carlos Ischia tomando la iniciativa. "Jugaremos con inteligencia, pues tras un gran resultado en Argentina, el reglamento está de nuestro lado. Pero no quiere decir que sólo nos defenderemos", dijo. "Queremos vencer y definiremos cómo hacerlo sin quedar expuestos. Boca es el que precisa marcar más goles", agregó.
Renato, igual que Ischia, tiene sus dudas: el lesionado volante Ygor, ausente en el encuentro de ida, parece no haberse recuperado y adelante aún no se sabe si Cícero o Dodó acompañarán a Washington.
El único atacante confirmado también tiene aroma a contraataque en sus declaraciones: "Boca vendrá con una estrategia definida para aprovechar nuestros errores. Por eso debemos imponer nuestra manera de jugar con eficiencia".
"Está mejor, pero aún está débil", dijo el médico del plantel, José María Veiga. Esta noche, a las 21.50, Román deberá empujar a Boca a un triunfo frente a Fluminense en el Maracaná para llegar a la final de la Copa Libertadores.
La última práctica del campeón vigente antes de tomar el avión rumbo a Brasil mostró a Riquelme recuperado, corriendo alrededor de la cancha pero sin participar del picado. Afección intestinal o no, esta noche va a llevar la diez de Boca; la duda del mediocampo es otra: probablemente Fabián Vargas ocupe el lugar de Cristian Chávez al lado de Román. Atrás, Hugo Ibarra –que participó del fútbol informal ayer y no sintió dolor– entraría por Cristian Maidana.
Los números de Boca contra equipos brasileños son fantásticos: jugó 32 partidos, ganó 15, empató 9 y perdió 8. Hasta como visitante Boca tiene ventaja: jugó 15 veces, ganó 6, empató 4 y perdió 5. Desde 1994, cuando cayó 2 a 1 con Cruzeiro, Boca nunca trajo una derrota de Brasil.
Contra Fluminense, hay un único antecedente, el de la cancha de Racing, hace una semana; fue una igualdad 2 a 2 que obliga al xeneize a ganar o empatar en más de dos goles para pasar de ronda. Otra variante es ésta: obviamente un triunfo, o un empate en cero, o un 1 a 1, manda a Fluminense a la final.
Flu nunca había llegado a esta instancia copera y lo toma como algo trascendente. Así lo expresó Luiz Alberto: "Éste es el partido más importante de la historia del club, de los hinchas, de mi carrera".
Boca venció en sus últimos dos encuentros como visitante por Copa Libertadores –a Cruzeiro en Belo Horizonte y a Atlas en Guadalajara– y el DT Renato Gaúcho imagina a los de Carlos Ischia tomando la iniciativa. "Jugaremos con inteligencia, pues tras un gran resultado en Argentina, el reglamento está de nuestro lado. Pero no quiere decir que sólo nos defenderemos", dijo. "Queremos vencer y definiremos cómo hacerlo sin quedar expuestos. Boca es el que precisa marcar más goles", agregó.
Renato, igual que Ischia, tiene sus dudas: el lesionado volante Ygor, ausente en el encuentro de ida, parece no haberse recuperado y adelante aún no se sabe si Cícero o Dodó acompañarán a Washington.
El único atacante confirmado también tiene aroma a contraataque en sus declaraciones: "Boca vendrá con una estrategia definida para aprovechar nuestros errores. Por eso debemos imponer nuestra manera de jugar con eficiencia".