Se quedó con el bronce Champions Trophy de Rotterdam, después de la definición por penales (5 a 3) frente a Holanda. En el tiempo reglamentario, empataron 2 a 2. El equipo de Retegui, que tuvo aquí actuaciones increíbles, en febrero no había podido lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
FESTEJO. Matías Paredes, autor del gol del empate 2-2, se abraza con Lucas Vila y Tomás Argento.
Argentina cumplió con el mejor Champions Trophy de su historia en Rotterdam. No sólo porque lle ganó a Australia -campéon olímpico- y dos veces a Holanda -campéon europeo-, igualó con Alemania -monarca mundial- y superó a Corea del Sur. Sino también porque consiguió subirse al podio por primera vez. Y lo consiguió nada menos que ante el local, tras derrotarlo por 5-3 en la definición por penales, a la que accedió al empatar 2-2 luego de ir dos veces abajo en el marcador.
El 2-1 ante España, que en definitiva le impidió depender de sí mismo para alcanzar la final, fue la única caída de este sorprendente y revitalizado seleccionado en el torneo que disputan los seis mejores equipos del mundo. Hoy, ante el local, al que había vencido 1-0 en el tercera fecha, demostró mucho coraje y supo reponerse dos veces. Porque cuando recién se estaba acomodando, De Nooijer, uno de los mejores jugadores del mundo, puso en ventaja a Holanda. Mario Almada, a los 17' consiguió la igualdad, pero cuando se extinguía la primera etapa apareció Brouwer y estableció el 2-1.
En el segundo tiempo la cuestión se equilibró y Holanda apretó en el inicio. Pero Argentina se mantuvo firme en defensa y siempre expectante a lo que pudieran hacer los de arriba. Y a los 27', Matías Paredes volvió a poner las cosas en su lugar y a forzar el suplementario. Los de Retegui no pudieron concretar las opciones de gol que tuvieron en el alargue y el local lució muy nervioso y no llegó con claridad. Así, se fueron a los penales.
"Vivaldi va a atajar dos", dijo Retegui ante las cámaras de ESPN+, en la charla previa a la definición. Chapa no acertó la cantidad, pero sí el destino de la serie. Es que el arquero argentino contuvo el octavo disparo, a Robert van der Horst, y le permitió a Matías Paredes sentenciar la historia por 5-3. "Quiero tener los pies sobre la tierra y pensar que es algo que se viene construyendo desde hace mucho. Ni cuando perdimos la clasificación a los Juegos éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos", afirmó un mesurado Retegui tras lograr el tercer puesto.
Por último, el entrenador argentino le dedicó el triunfo a Juan Garreta, quien sufrió la muerte de su madre y debió regresar al país. "Fue un día difícil, Juan y su familia son gente muy querida en el hockey", sostuvo Retegui.