El gobierno comenzó la represión: el camino es la racionalidad política.
Después de más de tres meses de iniciado el conflicto agropecuario, el
gobierno comienza a reprimir. Los hechos de Gualeguaychú muestran que, en
materia de Derechos Humanos, la cara verdadera de la actual versión del
justicialismo en el gobierno no es el apoyo al justo reclamo de entidades
como las Abuelas de Plaza de Mayo, sino Varizat llevándose por delante a
ciudadanos santacruceños.
Ante un gobierno que comienza a reprimir, la Juventud Radical llama a la
cordura y a encaminar los conflictos socio-económicos y políticos por el
camino de la racionalidad, para que la Argentina pueda ser una República
moderna y solidaria.
Tal vez porque no sabe escuchar, la presidenta de la Nación se burló con
frivolidad del cierre del discurso del presidente Alfonsín en semana
santa de 1987, y expresó que no iba a decir que la casa está en orden,
feliz día de la bandera. La parte final de aquel controvertido discurso
del '87, fue, sin embargo, otra: el entonces presidente cerro su discurso
diciendo "y no hay sangre en la Argentina".
Que hoy no haya sangre en la Argentina. Que no siga la represión.
JUVENTUD RADICAL ENTRE RIOS
Comité Privincial
Después de más de tres meses de iniciado el conflicto agropecuario, el
gobierno comienza a reprimir. Los hechos de Gualeguaychú muestran que, en
materia de Derechos Humanos, la cara verdadera de la actual versión del
justicialismo en el gobierno no es el apoyo al justo reclamo de entidades
como las Abuelas de Plaza de Mayo, sino Varizat llevándose por delante a
ciudadanos santacruceños.
Ante un gobierno que comienza a reprimir, la Juventud Radical llama a la
cordura y a encaminar los conflictos socio-económicos y políticos por el
camino de la racionalidad, para que la Argentina pueda ser una República
moderna y solidaria.
Tal vez porque no sabe escuchar, la presidenta de la Nación se burló con
frivolidad del cierre del discurso del presidente Alfonsín en semana
santa de 1987, y expresó que no iba a decir que la casa está en orden,
feliz día de la bandera. La parte final de aquel controvertido discurso
del '87, fue, sin embargo, otra: el entonces presidente cerro su discurso
diciendo "y no hay sangre en la Argentina".
Que hoy no haya sangre en la Argentina. Que no siga la represión.
JUVENTUD RADICAL ENTRE RIOS
Comité Privincial