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jueves, 1 de mayo de 2008

San Lorenzo le ganó a River en el Nuevo Gasómetro


COPA LIBERTADORES

Silvera abrió la cuenta de derecha y Falcao marcó el empate. Cuando parecía que todo terminaba en empate, Baldassi dio un polémico penal y González puso el 2-1 definitivo. (EFE)

Un partidazo por todo. Emocionante porque es un clásico y porque son los octavos de final de una copa que San Lorenzo nunca ganó y que River persigue hace más de una década; apasionante por el morbo futbolero que despierta la moda swinger que imponen los dos clubes, moda que consiste en ver qué ídolo del club disfruta más con la camiseta del otro. Ramón Díaz, D'Alessandro, Placente, Tuzzio y Abreu, todos buscando llegar al clímax para no gritar -e incluso pedir disculpas-.

En el Nuevo Gasómetro, la ida de los octavos de final de la Libertadores fue no apta para cardíacos. Tuvo fútbol (poco), patadas, insultos, gestos obscenos y un tibia actuación del árbitro más mediático del país, Héctor Baldassi, quien terminó influyendo en el resultado.

En el arranque, el equipo de Simeone (sin Buonanotte, Ortega, Ponzio y Alexis Sánchez entre los titulares) parecía llevarse por delante al de Ramón Díaz en su propio estadio. Pero ese dominio duró apenas 15', dentro de los cuales Sebastián Abreu -a los 4'- quedó mano a mano con Orión y se perdió la posibilidad de abrir el marcador al sacar un remate de zurda que salió mordido por el segundo palo.

Tras el dominio inicial millonario, San Lorenzo despertó y comenzó a inclinar la cancha. Por la izquierda, Ferrari (una de las figuras en su equipo) le cerró todos los caminos a D'Alessandro; pero por la derecha River sufrió y mucho. Por esa banda llegó el desborde de Adrián González y el gol de Silvera, que definió de derecha anticipando a Cabral para poner el 1-0.

La reacción de los dirigidos por Simeone no se hizo esperar. Augusto Fernández abrió el juego para Ferrari y el ex Central puso el centro en la cabeza de Falcao, que le cambió la dirección a Orión. Con el 1-1 comenzaron los roces, a los cuales Baldassi -fiel a su estilo- hizo la vista gorda. Rivero -que se cansó de cometer infracciones- le pegó sin pelota a Villagra, quien reaccionó con un empujón, Méndez le pegó un cachetazo y Baldassi sonrió para las cámaras. Así se llegó al descanso, con un justo y emocionante empate.

La segunda parte, de comienzo a fin, fue toda de San Lorenzo. D'Alessandro pudo desequilibrar y sacó centros una y otra vez para las llegadas de Romeo (ingresó por Silvera) y Bergessio. "Bernie" lo tuvo una vez, pero se pasó de largo. Y Placente tardó una eternidad en definir cuando se encontró solo con la pelota en el borde del área chica de Carrizo. "La Vieja", finalmente, tocó atrás para Bergessio, que fue tapado justo a tiempo por Tuzzio.

River desapareció, se desvaneció en el campo de juego, quizás con la cabeza más puesta en el Superclásico del domingo que en el partido que estaba disputando en ese momento. Simeone buscó respuestas con los ingresos de Ortega, Alexis Sánchez y Buonanotte. Y esas modificaciones iban a modificar el curso del encuentro, pero no precisamente a su favor. "El Enano" tuvo dos chances: la primera, un disparo desde lejos que Orión sacó al córner; la segunda, tras un pase de Falcao, con un remate de zurda y cruzado que salió desviado por Méndez a un tiro de esquina que el juez asistente no marcó.

Cuando parecía que todo terminaba en empate, Buonanotte cometió una infracción sobre Rivero y D'Alessandro tuvo una nueva oportunidad para colgar la pelota del corazón del área de River. Iban 42' del complemento, el ex Zaragoza le pegó con su zurda y en el medio de un barullo de jugadores Baldassi flexionó sus piernas, estiró un brazo y pitó penal. ¿Qué? Sí, penal. ¿Cobró una de las 154 infracciones que se cometieron dentro de las ambas áreas? No, mano del chileno Sánchez, que cuando saltó a cabecear fue desacomodado por un rival y rozó inintencionalmente con su brazo izquierdo un balón que no llevaba peligro alguno al arco de Carrizo.

En fin, penal.

Adrián González definió con clase, tocando la pelota al palo izquierdo del arquero de River, que fue con todas sus fuerzas en dirección contraria. San Lorenzo ganaba 2-1 y tenía su merecido. Fue más, buscó más, sabía que no podía fallar ante su propio público y no lo hizo. Baldassi dio otra muestra de ser un árbitro que falla en los momentos clave y que pretende manejar todo con una sonrisa. Pero claro, es mucho más fácil agarrársela con Pompei, Bassi, Lunati o Laverni.

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