Los especialistas tienen la ardua y dificultosa tarea de dictaminar cómo y de qué manera se originó en foco ígneo, que afectó notablemente prácticamente todas las dependencias de la vivienda actualmente cerrada por precaución.
Los datos que se recaben son indispensables y serán muy importantes para avanzar y esclarecer el lamentable episodio cuyos daños afectaron y calaron hondo en el espíritu de la comunidad Scout.
También, y pese a que el incendio fue detectado al amanecer, la Policía aguarda con expectante que algún testigo –que haya individualizado u observado a personas extrañas en el lugar- se presente a declarar.
A la espera de Justicia
En relación con el incendio en la sede del Grupo Scout “San Isidro Labrador” de Larroque, el padre de los chicos está haciendo circular una nota en la que se expresa textualmente:
“Dolor. Impotencia. Desamparo. Enojo. Incredulidad. Estos son los sentimientos que surgen a borbotones al conocer la noticia: la Sede Scout, por la que tanto hemos luchado, en la que nuestros chicos invirtieron energía, ganas expectativas, tiempo, esfuerzo, ha sido incendiada.
Dolor, porque vienen a la memoria las tardes compartidas, las charlas, mates, trabajos, en ese lugar al que podemos considerar nuestro; porque pensamos en los dirigentes, personas desinteresadas que generosamente –y gratuitamente- restan tiempo a su descanso, familias trabajos, para estar con los gurises, que tanto necesitan contención, apoyo propuestas ricas en formación y valores; porque somos muchas familias las que habemos detrás, las que acompañamos en las tareas. Y porque son nuestros hijos los que hoy tienen sus ojos bañados por las lágrimas.
Impotencia, porque a la pregunta ¿qué hacemos ahora? No es fácil darle respuesta, porque no podemos dejar de pensar en que daño, que molestia, que inconveniente puede haber causado el grupo Scout a alguien para ser merecedor de tanta saña; primero con el monumento (dañado en 2007) y ahora con la “casita”.
Desamparo y enojo, porque la sensación es que a pocas personas les importa, porque a los encargados de velar por la seguridad de todos no los vimos actuar, ni en diciembre, cuándo en vez de festejar el aniversario del pueblo, nuestros ojos se encontraron con la “flor de lis” (monumento) en el suelo; ni ahora.
Para algunos, los chicos del grupo serán “raros”, porque en vez de invertir su tiempo en otras cosas deciden usarlo para ayudar al prójimo, para aprender a amar y respetar la naturaleza, para hermosear lugares públicos, para saber valerse por sí mismos, para descubrir que entre todos las cosas son más fáciles y más divertidas.
Para nosotros, el grupo les ofrece la oportunidad de descubrirse y descubrir al otro desde otra perspectiva, desde los valores que enriquecen y hacen crecer: la solidaridad, el servicio, la generosidad, la amistad, la fe.
La incredulidad nos deja mudos, cuándo queremos imaginar que chicos o jóvenes tiene tanto rencor, violencia e inconciencia, tan poco respeto por lo ajeno, para entrar en una propiedad privada y hacer lo que hicieron.
Finalmente y como Scout, debemos sobreponernos y decir: “Si caigo me he de levantar, si lloro pronto he de cantar…”
Necesitamos creer que nuestra tarea no es en vano, que contamos con el apoyo de muchos, porque solo así tendremos la fuerza para seguir adelante, para sobreponernos a tanta tristeza y escuchar a nuestros hijos y sus dirigentes decir “Siempre listos” con una sonrisa en el rostro”.
Los datos que se recaben son indispensables y serán muy importantes para avanzar y esclarecer el lamentable episodio cuyos daños afectaron y calaron hondo en el espíritu de la comunidad Scout.
También, y pese a que el incendio fue detectado al amanecer, la Policía aguarda con expectante que algún testigo –que haya individualizado u observado a personas extrañas en el lugar- se presente a declarar.
A la espera de Justicia
En relación con el incendio en la sede del Grupo Scout “San Isidro Labrador” de Larroque, el padre de los chicos está haciendo circular una nota en la que se expresa textualmente:
“Dolor. Impotencia. Desamparo. Enojo. Incredulidad. Estos son los sentimientos que surgen a borbotones al conocer la noticia: la Sede Scout, por la que tanto hemos luchado, en la que nuestros chicos invirtieron energía, ganas expectativas, tiempo, esfuerzo, ha sido incendiada.
Dolor, porque vienen a la memoria las tardes compartidas, las charlas, mates, trabajos, en ese lugar al que podemos considerar nuestro; porque pensamos en los dirigentes, personas desinteresadas que generosamente –y gratuitamente- restan tiempo a su descanso, familias trabajos, para estar con los gurises, que tanto necesitan contención, apoyo propuestas ricas en formación y valores; porque somos muchas familias las que habemos detrás, las que acompañamos en las tareas. Y porque son nuestros hijos los que hoy tienen sus ojos bañados por las lágrimas.
Impotencia, porque a la pregunta ¿qué hacemos ahora? No es fácil darle respuesta, porque no podemos dejar de pensar en que daño, que molestia, que inconveniente puede haber causado el grupo Scout a alguien para ser merecedor de tanta saña; primero con el monumento (dañado en 2007) y ahora con la “casita”.
Desamparo y enojo, porque la sensación es que a pocas personas les importa, porque a los encargados de velar por la seguridad de todos no los vimos actuar, ni en diciembre, cuándo en vez de festejar el aniversario del pueblo, nuestros ojos se encontraron con la “flor de lis” (monumento) en el suelo; ni ahora.
Para algunos, los chicos del grupo serán “raros”, porque en vez de invertir su tiempo en otras cosas deciden usarlo para ayudar al prójimo, para aprender a amar y respetar la naturaleza, para hermosear lugares públicos, para saber valerse por sí mismos, para descubrir que entre todos las cosas son más fáciles y más divertidas.
Para nosotros, el grupo les ofrece la oportunidad de descubrirse y descubrir al otro desde otra perspectiva, desde los valores que enriquecen y hacen crecer: la solidaridad, el servicio, la generosidad, la amistad, la fe.
La incredulidad nos deja mudos, cuándo queremos imaginar que chicos o jóvenes tiene tanto rencor, violencia e inconciencia, tan poco respeto por lo ajeno, para entrar en una propiedad privada y hacer lo que hicieron.
Finalmente y como Scout, debemos sobreponernos y decir: “Si caigo me he de levantar, si lloro pronto he de cantar…”
Necesitamos creer que nuestra tarea no es en vano, que contamos con el apoyo de muchos, porque solo así tendremos la fuerza para seguir adelante, para sobreponernos a tanta tristeza y escuchar a nuestros hijos y sus dirigentes decir “Siempre listos” con una sonrisa en el rostro”.