Le dieron 4 años de prisión. Un abogado y un escribano tuvieron penas similares.
Fue un final tan llamativo como todo el caso. Después de esperar más de una hora a los imputados y a sus abogados, ayer los jueces que juzgaban a una mujer que cambió su identidad para cobrar una herencia de 35 millones de dólares, no dijeron ni una palabra y le pusieron un final al juicio. A través de su secretario entregaron copias del fallo y todo terminó. La mujer fue condenada a cuatro años de prisión. Y un abogado y un escribano, que también fueron juzgados, recibieron penas similares.
El juicio había empezado hace un mes en Gualeguay, pero se demoró por un análisis de ADN decisivo y que volvió a a confirmar que María Angélica Godoy no era hija del millonario entrerriano José Alberto Reggiardo.
Pero por ahora Godoy, el abogado Walter Martínez y el escribano Luis Galli (los condenados) no irán presos hasta que la sentencia quede firme. Ellos ya habían anticipado que apelarían el fallo ante el Superior Tribunal de Justicia. Por el mismo motivo, Mario Calderón (legítimo heredero y querellante, junto a la concubina de Reggiardo), no podrá empezar a disponer de su fortuna, trabada por la Justicia hasta que se resuelva la causa penal.
Amaneció fresco en Gualeguay, con miles de grillos enormes y negros aplastados en las calles y otros, sobrevivientes de esta invasión, sobre las paredes de las casas. El juicio no generó expectativa en Gualeguay: Reggiardo era de Victoria y los imputados de Gualeguaychú y Nogoyá. En la calle la gente hablaba del meteorito que cayó el lunes en algún lugar de la provincia y de la relación del Gobierno con el campo. Nadie recordaba a Reggiardo o Godoy.
Godoy, Martínez y Galli fueron condenados por "falsedad ideológica de instrumento público, estafa procesal y estafa". El fiscal Dardo Tortúl había pedido 5 años de prisión para cada uno.
Los jueces de la Cámara, Rolando Cirigliano, Daniel Halle y Edgardo Garibotti dieron por acreditado lo que dijo el fiscal: que Godoy con una escritura apócrifa, en la que Reggiardo aseguraba que ella era su hija, logró en 1999 que en el Registro Civil de Nogoyá la reconocieran como hija del estanciero. Y que para ello contó con la firma del escribano Galli y la gestión de Martínez. Reggiardo murió en julio de 1998 cuando se estrelló el helicóptero que piloteaba. Hasta ese momento vivía en pareja con Etelvina Arrúa y no tenía hijos reconocidos. Tras su muerte, sus primos desplazaron a la concubina y empezaron a disputarse la herencia. Y apareció Godoy.
Casi un año, ella dispuso de la fortuna de Reggiardo y realizó operaciones que redujeron el patrimonio del estanciero. El plan parecía perfecto. Pero Godoy, Martínez y Galli tendrían una sorpresa. A fines del 99 apareció Mario Calderón y, por la insistencia de un primo que le decía que era hijo de Reggiardo, se hizo un análisis de ADN que dio positivo (hubo dos más con igual resultado). Y comenzó la investigación.
Ayer, en los tribunales se comentaba que los imputados no habían ido por miedo a quedar detenidos. Pero a oídos de los imputados llegó la parte resolutiva: según los jueces, la detención se hará cuando la condena esté firme. Entonces, Martínez y Galli fueron a buscar una copia del fallo, sin miedo a salir esposados. La falsa heredera no fue.
El juicio había empezado hace un mes en Gualeguay, pero se demoró por un análisis de ADN decisivo y que volvió a a confirmar que María Angélica Godoy no era hija del millonario entrerriano José Alberto Reggiardo.
Pero por ahora Godoy, el abogado Walter Martínez y el escribano Luis Galli (los condenados) no irán presos hasta que la sentencia quede firme. Ellos ya habían anticipado que apelarían el fallo ante el Superior Tribunal de Justicia. Por el mismo motivo, Mario Calderón (legítimo heredero y querellante, junto a la concubina de Reggiardo), no podrá empezar a disponer de su fortuna, trabada por la Justicia hasta que se resuelva la causa penal.
Amaneció fresco en Gualeguay, con miles de grillos enormes y negros aplastados en las calles y otros, sobrevivientes de esta invasión, sobre las paredes de las casas. El juicio no generó expectativa en Gualeguay: Reggiardo era de Victoria y los imputados de Gualeguaychú y Nogoyá. En la calle la gente hablaba del meteorito que cayó el lunes en algún lugar de la provincia y de la relación del Gobierno con el campo. Nadie recordaba a Reggiardo o Godoy.
Godoy, Martínez y Galli fueron condenados por "falsedad ideológica de instrumento público, estafa procesal y estafa". El fiscal Dardo Tortúl había pedido 5 años de prisión para cada uno.
Los jueces de la Cámara, Rolando Cirigliano, Daniel Halle y Edgardo Garibotti dieron por acreditado lo que dijo el fiscal: que Godoy con una escritura apócrifa, en la que Reggiardo aseguraba que ella era su hija, logró en 1999 que en el Registro Civil de Nogoyá la reconocieran como hija del estanciero. Y que para ello contó con la firma del escribano Galli y la gestión de Martínez. Reggiardo murió en julio de 1998 cuando se estrelló el helicóptero que piloteaba. Hasta ese momento vivía en pareja con Etelvina Arrúa y no tenía hijos reconocidos. Tras su muerte, sus primos desplazaron a la concubina y empezaron a disputarse la herencia. Y apareció Godoy.
Casi un año, ella dispuso de la fortuna de Reggiardo y realizó operaciones que redujeron el patrimonio del estanciero. El plan parecía perfecto. Pero Godoy, Martínez y Galli tendrían una sorpresa. A fines del 99 apareció Mario Calderón y, por la insistencia de un primo que le decía que era hijo de Reggiardo, se hizo un análisis de ADN que dio positivo (hubo dos más con igual resultado). Y comenzó la investigación.
Ayer, en los tribunales se comentaba que los imputados no habían ido por miedo a quedar detenidos. Pero a oídos de los imputados llegó la parte resolutiva: según los jueces, la detención se hará cuando la condena esté firme. Entonces, Martínez y Galli fueron a buscar una copia del fallo, sin miedo a salir esposados. La falsa heredera no fue.