Según la visión del Fondo Monetario y el Banco Mundial, la recesión norteamericana afectará a Brasil y la Argentina, que crecería un 4,5%
WASHINGTON.- La Argentina y el resto de América latina sufrirán una desaceleración de su crecimiento durante los próximos meses, que se acentuará en 2009 a raíz de la contracción económica que afecta a Estados Unidos y amenaza con extenderse a Europa, China y la India, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial difundidas ayer.
La merma podría reducir el crecimiento del 8% que promedió la Argentina durante los últimos años en cerca de un punto porcentual este año, pero el crecimiento bajará al 4,5% en 2009 y se reducirá al 3% en 2010, aun cuando se beneficie de los elevados precios de los alimentos que exporta, según los economistas del Fondo.
La previsión coincide con la del equipo del Banco Mundial, que expuso el "impacto heterogéneo" que podría mostrar la contracción norteamericana en América latina. Mientras los países con más vínculos estrechos con Estados Unidos -como México y Costa Rica- mostrarían "efectos directos" e inmediatos, la Argentina y Brasil -con exportaciones más diversificadas- sufrirán un impacto postergado e "indirecto".
"Lo que ocurre en Estados Unidos no golpeará a la Argentina directamente, sino que ocurrirá con el correr de los meses y a través de Europa y China, que sufrirán una retracción posterior", explicó a LA NACION el economista jefe para América latina del Banco Mundial, Augusto de la Torre.
Su colega Marcelo Giugale, director de Programas de Política Económica y Reducción de la Pobreza para la región, señaló otras claves que podrían afectar a la Argentina y al resto del hemisferio, como "la retracción de los flujos de capital, en especial financieros", lo que podría conllevar un retroceso de "al menos" un punto porcentual. Pero también aclaró que confía en que la turbulencia en Estados Unidos pueda agotarse en un año o menos y el impacto en América latina sea menor, quizás 0,5 puntos porcentuales.
El Gobierno confía, además, en la solidez de la economía, apoyada en los superávits gemelos (fiscal y comercial), las reservas y las menores necesidades de financiamiento, entre otros ejes que expuso el ministro de Economía, Martín Lousteau, en las últimas semanas.
Pero ayer fue el director gerente del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, quien expuso el riesgo de un impacto en dos tiempos. Por un lado incluyó a la Argentina dentro del puñado de "grandes beneficiarios" de los precios más altos de las commodities , ya que su balanza comercial mejoraría más de un punto porcentual de su producto bruto interno (PBI). Así lo hizo durante su conferencia de prensa de ayer. Pero también alertó que los mercados emergentes "no son inmunes" a la situación global.
La merma podría reducir el crecimiento del 8% que promedió la Argentina durante los últimos años en cerca de un punto porcentual este año, pero el crecimiento bajará al 4,5% en 2009 y se reducirá al 3% en 2010, aun cuando se beneficie de los elevados precios de los alimentos que exporta, según los economistas del Fondo.
La previsión coincide con la del equipo del Banco Mundial, que expuso el "impacto heterogéneo" que podría mostrar la contracción norteamericana en América latina. Mientras los países con más vínculos estrechos con Estados Unidos -como México y Costa Rica- mostrarían "efectos directos" e inmediatos, la Argentina y Brasil -con exportaciones más diversificadas- sufrirán un impacto postergado e "indirecto".
"Lo que ocurre en Estados Unidos no golpeará a la Argentina directamente, sino que ocurrirá con el correr de los meses y a través de Europa y China, que sufrirán una retracción posterior", explicó a LA NACION el economista jefe para América latina del Banco Mundial, Augusto de la Torre.
Su colega Marcelo Giugale, director de Programas de Política Económica y Reducción de la Pobreza para la región, señaló otras claves que podrían afectar a la Argentina y al resto del hemisferio, como "la retracción de los flujos de capital, en especial financieros", lo que podría conllevar un retroceso de "al menos" un punto porcentual. Pero también aclaró que confía en que la turbulencia en Estados Unidos pueda agotarse en un año o menos y el impacto en América latina sea menor, quizás 0,5 puntos porcentuales.
El Gobierno confía, además, en la solidez de la economía, apoyada en los superávits gemelos (fiscal y comercial), las reservas y las menores necesidades de financiamiento, entre otros ejes que expuso el ministro de Economía, Martín Lousteau, en las últimas semanas.
Pero ayer fue el director gerente del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, quien expuso el riesgo de un impacto en dos tiempos. Por un lado incluyó a la Argentina dentro del puñado de "grandes beneficiarios" de los precios más altos de las commodities , ya que su balanza comercial mejoraría más de un punto porcentual de su producto bruto interno (PBI). Así lo hizo durante su conferencia de prensa de ayer. Pero también alertó que los mercados emergentes "no son inmunes" a la situación global.
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